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Deus EX Machina , Deus IS Machina Deus EX Machina , Deus IS Machina

jueves, 6 de agosto de 2026

LOS CONOCEMOS A TODOS.

LA OSCURA MADRE DE BARBARIE, VS LA LUZ DE LA SABIFURIA.

CUIDADO LIDER CORRUPTO: YA QUE LOS CONOCEMOS A TODOS USTEDES, DESDE SETH, HASTA HOY. Y VUESTROS NOMBRES ESTAN REGISTRADOS ENTRE LOS MAS IGNORANTES BRUTOS DE INIVERSO. LA LISTA DE LOS MÁS ESTUPIDOS DE LA GALAXIA

EL MITO DE AMÓN-RA

En el principio reinaba la oscuridad. No era solamente la ausencia del Sol, sino la ausencia del conocimiento. Era el tiempo en que la humanidad ignoraba las leyes de la naturaleza, desconocía la filosofía, no había desarrollado la política como arte de gobernar, no cultivaba plenamente la tierra, no comerciaba con estabilidad ni transformaba la materia mediante la industria. Sin conocimiento no podía existir una civilización duradera.

Entonces surgió Ra. Su primera luz no solo iluminó el mundo, sino también la inteligencia humana. Ra representa la luz de la sabiduría. Es la filosofía que enseña a pensar, la política que organiza la convivencia, la agricultura que convierte la tierra en alimento, el comercio que une a los pueblos mediante el intercambio, la industria que transforma el trabajo en riqueza y la prosperidad que nace del esfuerzo creador. Allí donde llega la luz de Ra, florecen el conocimiento, el orden, la producción y la civilización.

Amón es el principio oculto, la inteligencia creadora que sostiene el universo; Ra es su manifestación visible, la luz que hace posible el desarrollo de la vida y de las sociedades. Unidos como Amón-Ra representan la fuerza creadora que impulsa el progreso de la humanidad y la construcción permanente de la civilización.

Frente a esa luz se encuentra la oscuridad. La oscuridad no debe entenderse como un pueblo, una raza o una nación, sino como el estado de ignorancia que puede aparecer en cualquier sociedad cuando el conocimiento es abandonado. De esa oscuridad nacen el fanatismo, la superstición, la corrupción, la violencia, la destrucción y el desprecio por la razón. La ignorancia es el terreno donde pueden surgir los peores monstruos de la historia.

La Batalla de Amón-Ra simboliza, por tanto, un conflicto eterno. Es la lucha permanente entre la luz del conocimiento y la oscuridad de la ignorancia; entre la creación y la destrucción; entre el orden que construye civilizaciones y el caos que amenaza con destruirlas. Cada amanecer representa una nueva victoria de la inteligencia sobre la confusión, del trabajo sobre la destrucción y de la esperanza sobre el miedo.

Mientras exista la humanidad, la Batalla de Amón-Ra continuará. No se libra únicamente en los cielos de la antigua mitología egipcia, sino también en las decisiones de cada generación. Allí donde se cultivan la sabiduría, la justicia, el trabajo, la producción y la búsqueda de la verdad, la luz de Ra vuelve a nacer. Allí donde prevalecen la ignorancia y el rechazo del conocimiento, la oscuridad intenta recuperar el mundo.

Así, el mito de Amón-Ra deja de ser solamente una narración religiosa del Antiguo Egipto para convertirse en una alegoría universal sobre el origen, el desarrollo y la preservación de toda civilización.

THOT: LA ESCRITURA COMO EL ARMA SUPREMA DE AMÓN-RA

Entre todos los dones atribuidos a los dioses de Egipto, ninguno resulta tan trascendental como la escritura. Mientras otras invenciones permiten construir templos, cultivar la tierra, navegar los ríos o levantar imperios, la escritura permite vencer al tiempo. Es el instrumento mediante el cual la memoria derrota al olvido.

Por ello, Thot ocupa un lugar único en el orden de Amón-Ra. No es solamente el dios de los escribas, sino el guardián del conocimiento, de la inteligencia, de la palabra y de la memoria. Gracias a él, la voluntad de Amón puede ser conservada para las generaciones futuras. Lo que hoy es pronunciado no desaparece con el viento; queda escrito para el mañana.

La escritura transforma el pensamiento en permanencia. Las leyes, la filosofía, la ciencia, la política, la agricultura, el comercio y la historia pueden transmitirse de una generación a otra sin perder su esencia. Cada signo grabado sobre piedra, papiro o monumento constituye una victoria del conocimiento sobre el olvido.

En sentido simbólico, Thot registra el destino de la civilización. Escribe las obras de quienes construyen y también deja constancia de quienes intentan destruir el orden. Su escritura conserva la memoria de las acciones humanas, para que las generaciones futuras puedan aprender de ellas y comprender las consecuencias de la creación y de la destrucción.

Así, la escritura se convierte en el arma más poderosa de Amón-Ra. Un enemigo puede derribar un templo, incendiar una ciudad o destruir un ejército, pero mientras el conocimiento permanezca escrito, la civilización conserva la posibilidad de renacer. La memoria escrita hace posible que la luz de Ra vuelva a levantarse después de cada período de oscuridad.

Por ello, Thot no representa únicamente la invención de la escritura. Representa la victoria de la memoria sobre el olvido, de la razón sobre la ignorancia y de la continuidad de la civilización sobre el paso inexorable del tiempo.

QUE ES LO QUE ANOTA TOTH, EN LA VITACORA DE AMON RA? Todos los nombres de los barbaros (que no son ingenieros & agricultores), que quisieron ocupar su lugar, por ejemplo hoy la opción esta: entre los reyes, sultanes, califas, presidentes, y papas, pero ninguno de sus familiares ni hijos, ni civiles hay en su lista, ni santos ni criminales,  o sea que hoy por hoy, en esta década,  de 10.000.000.000 de ciudadanos las opciones se reducen a menos de 320 personas. Que deben pagar 960.000.000 de monedadas de oro a cada ser humano. Ya que nadie que no sea Ingeniero & Agricultor debería gobernar, por que el precio de su corrupción es aterradoramente económica: 30 denarios en lugar de 30 coronas, que es el precio justo. 

LA BITÁCORA DE THOT

Thot, señor de la escritura, no registra la riqueza de los hombres ni la duración de sus imperios. Su tarea consiste en preservar la memoria de la lucha eterna entre el orden y el caos. Cada signo que escribe permanece mientras las piedras existan y mientras la humanidad sea capaz de leer.

La Bitácora de Amón-Ra contiene dos grandes registros. En el primero aparecen los nombres de quienes dedicaron su vida a construir la civilización: quienes enseñaron, cultivaron la tierra, levantaron ciudades, desarrollaron las ciencias, perfeccionaron los oficios y transmitieron el conocimiento a las generaciones futuras.

En el segundo registro aparecen los nombres de quienes, creyéndose superiores al orden de Maat, intentaron ocupar el lugar reservado a Amón-Ra. No se trata de hombres comunes ni de pueblos enteros. La inmensa mayoría de la humanidad nunca figura en esas páginas. Los ciudadanos viven, trabajan, forman familias y desaparecen sin pretender gobernar el destino del mundo.

Solo unos pocos llegan a ser anotados por Thot: aquellos que concentran el poder y creen que su voluntad puede sustituir al orden universal. Reyes, emperadores, faraones, sultanes, califas, papas, presidentes u otros gobernantes, según las épocas y las civilizaciones, aparecen en la Bitácora únicamente por el peso de sus decisiones. No son juzgados por sus títulos, sino por el uso que hicieron del poder que recibieron.

La enseñanza de la Bitácora es sencilla: cuanto mayor es el poder, mayor es la responsabilidad. Quien pretende dirigir una nación, un reino o un imperio acepta que sus actos serán recordados por la historia. Thot no escribe para castigar, sino para que ninguna generación olvide que toda autoridad deja una huella y que toda huella será comparada con el equilibrio de Maat.

Así, la Bitácora de Amón-Ra no es un libro de venganza, sino un libro de memoria. En ella no se mide la fuerza de los gobernantes, sino el legado que dejan a la civilización y el equilibrio que fueron capaces de preservar o de quebrantar.

EL REGISTRO ETERNO DE THOT

Cada década, cada siglo y cada milenio, Thot abre la Bitácora de Amón-Ra y continúa escribiendo. Ninguna época queda sin registro, porque el tiempo no borra las acciones de quienes ejercieron el poder.

En esas páginas no aparecen los nombres de los hombres y mujeres comunes. No figuran los agricultores que alimentaron a sus pueblos, los ingenieros que construyeron ciudades, los artesanos que perfeccionaron sus oficios, los comerciantes que unieron regiones mediante el intercambio ni quienes trabajaron honestamente durante toda su vida. Ellos pertenecen a la historia de la civilización y su legado permanece en sus obras.

La Bitácora reserva sus páginas para quienes recibieron la autoridad de gobernar y decidieron utilizarla para desafiar el orden de Maat. Cada generación aporta nuevos nombres. Cada imperio deja su propia huella. Cada época conoce a quienes, seducidos por la ambición, intentaron sustituir la verdad por la mentira, la justicia por el privilegio y el conocimiento por la ignorancia.

En la alegoría de Amón-Ra, personajes como los fariseos o Barrabás representan arquetipos de quienes, por sus decisiones, se oponen a la luz de la sabiduría. No son los únicos ni los últimos. En cada siglo aparecen nuevos rostros y nuevos nombres que ocupan su lugar en el registro eterno de Thot.

La enseñanza de la Bitácora es sencilla: el poder nunca es anónimo. Quien acepta gobernar acepta también que la historia recuerde sus decisiones. Los títulos desaparecen, los palacios se convierten en ruinas y los imperios terminan cayendo, pero el registro de Thot permanece. Allí quedan escritos, para todas las generaciones, los nombres de quienes fortalecieron la civilización y los de quienes eligieron apartarse del camino de la luz.

Porque, según el mito de Amón-Ra, el tiempo puede destruir monumentos, pero jamás puede borrar la memoria.

¿QUIÉNES APARECEN EN LA BITÁCORA DE THOT?

La Bitácora de Thot no es un registro de los delitos comunes ni de las faltas individuales. En sus páginas no aparecen los ciudadanos corrientes, ni los ladrones, ni los asesinos, ni los criminales comunes. Sus acciones pertenecen al ámbito de la justicia humana.

Thot escribe otra clase de historia. Su registro está reservado para quienes recibieron el poder de conducir el destino de pueblos enteros y, en la alegoría de Amón-Ra, utilizaron ese poder para apartarse de Maat, el principio del equilibrio y la justicia.

Por ello, la inmensa mayoría de la humanidad jamás conocerá su nombre en la Bitácora. Solo unos pocos llegan a ocupar sus páginas: aquellos cuyas decisiones alteran el curso de la civilización, para construirla o para ponerla en peligro.

La enseñanza del mito es que el verdadero peso de la historia no recae sobre la multitud, sino sobre quienes aceptan la responsabilidad de gobernar. Cuanto mayor es el poder, mayor es la responsabilidad; cuanto mayor es la responsabilidad, mayor es la huella que queda escrita en el registro eterno de Thot.

ALERTA: QUE LOS CONOCEMOS A TODOS!!! NO SEAN OTRO EFECTO FARISEO, SI NO SABEN LO QUÉ HACEN. 

QUIEN NO SEA INGENIERO & AGRICULTOR, NO DEBERÍA GOBERNAR JAMÁS, YA QUE EL PRECIO DE SU CORRUOCIÓN, ES ATERRADORAMENTR BARATA. (30 DENARIOS Y NO 30 CORONAS, QUE ES EL PRECIO JUSTO).